Confiando en su memoria y en su entendimiento, apoyado en los dos, una base, como creo, digna de confianza, se realiza este intento, se realiza también esta aproximación a un objeto que, realmente, es del más alto grado de dificultad. Pero no encuentra razón alguna para renunciar a ese intento, sólo porque sea deficiente y erróneo. Precisamente esas deficiencias y esos errores son tan propios de este escrito, en calidad de intento y aproximación, como lo que en él queda anotado. La perfección no es posible en nada, por no hablar de lo escrito, y mucho menos en notas como éstas, que se componen de miles y miles de jirones de posibilidades de recuerdo. Aquí se comunican fragmentos, con los que, si el lector está dispuesto, se puede formar sin dificultad un todo. Nada más.
Thomas Bernhard